¿Por qué existe el robo?

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Acabamos de publicar un nuevo trabajo sobre robo de néctar, una interacción entre flores y visitantes florales en la que algunos animales, al no poder acceder al néctar por la apertura natural del tubo floral, realizan una perforación en la flor, cercana al lugar donde se acumula el preciado recurso líquido, y lo acceden desde esa posición. En la mayoría de los casos este robo implica que el ladrón no toca las estructuras sexuales (anteras y estigmas) y por lo tanto no realiza polinización, con el consiguiente problema para la flor, que ve mermada su reserva de recompensa para atraer a otros polinizadores más eficientes.
Pues este tipo de interacción biológica, el robo de néctar, a pesar de su alta incidencia en la naturaleza, habitualmente ha sido ignorada en la literatura científica.
En este nuevo estudio, hemos examinado la incidencia del robo de néctar en diferentes ecosistemas del planeta, pudiendo observar que este fenómeno se produce tanto en ambientes tropicales como templados, aunque los actores no son similares. En los ecosistemas templados, el robo de néctar habitualmente es cosa de algunos abejorros, del género Bombus (ver vídeo) que tienen probóscides cortas, y abejas carpinteras del género Xylocopa. En los trópicos, sin embargo, además de estos abejorros, hay también algunos colibríes de picos cortos y, sobre todo, un grupo de aves de la familia Thraupidae de los géneros Diglossa y Diglossopis que se distribuyen por las zonas altas del centro y sur de América. Estas aves, conocidas como pinchaflores o mieleros, se alimentan principalmente del néctar de las flores y acceden a este recurso realizando una perforación en la corola, una vez más, cerca del área donde se acumula el néctar. Para ello disponen de un pico adaptado para perforar la base de las corolas de las flores (ver imagen en la Lamina inferior).
En las comunidades de plantas sin mieleros vimos que existía un patrón recurrente: una especie de planta acumula enormes porcentajes de flores robadas, mientras que el resto de las especies tenían valores intermedios o directamente no eran robadas. Estas comunidades de plantas se caracterizan por tener ladrones de néctar con un comportamiento oportunista: a veces roban, pero lo hacen sobre todo en las plantas que ofrecen grandes recompensas y presentan un acceso al néctar “complicado”. En los Andes, por el contrario, donde las plantas co-existen con estas aves especializadas en el robo de néctar, el patrón es diferente. La mayoría de plantas con flores tubulares son robadas por los mieleros, aunque los porcentajes de flores robadas son intermedios (hay que tener en cuenta que los mieleros comparten recurso con una infinidad de polinizadores legítimos como los colibríes, abejas, moscas o mariposas, solo por nombrar a los más frecuentes.
A partir del estudio morfológico de las flores que son robadas y las que no, hemos llegado a la conclusión de que aquellas plantas que producen flores alargadas, ofrecen abundante néctar y presentan alta densidad espacial, son más propensas a ser robadas por insectos y aves.
Flores altamente agregadas dentro de las plantas y la presencia de estructuras que protegen la base del tubo floral de la perforación por los ladrones, están asociados a valores reducidos de robo de néctar.
Todavía queda mucho por estudiar en este tipo de interacción biológica entre plantas y animales pero … ahora ya sabemos un poco más: no acumules mucho, ni dificultes el acceso a quien quiera interactuar contigo. Si lo haces… te robarán!

El robo de néctar es un fenómeno común en la naturaleza en aquellas flores que ocultan el néctar en el fondo de largos tubos florales. En los ecosistemas mediterráneos las flores de la madreselva Lonicera etrusca son robadas por coleópteros y especialmente por abejorros como Bombus terrestris (a). Otras especies de plantas nectaríferas, como Vicia dasycarpa, son robadas en menor medida por otras abejas como Xylocopa violacea (b). En las comunidades Alpinas, la hierba Anthyllis vulneraria es robada frecuentemente por Bombus terrestris (c). En las Antillas el árbol Tecoma stans (d) presenta incisiones realizadas por Xylocopa cubaecola (flecha negra en la base del tubo) y perforaciones realizadas por el colibrí Chlorostilbon ricordii (flecha azul). Por el contrario, la especie endémica Rhytidophyllum wrightianum no es robada por nadie (e). En los Andes, plantas como Thibaudia grandiflora presentaron elevados porcentajes de flores robadas (f). Las aves del género Diglossa tienen un pico con una morfología particular que les permite perforar fácilmente los tubos de las corolas largas. Con ese pico pueden agarrar la flor con su maxilar superior con forma de gancho, mientras que con la afilada mandíbula inferior realizan la perforación. En la imagen se puede ver a Diglossa humeralis robando en una flor de Passiflora mixta. Lamina tomada de Rojas-Nossa et al. 2016

Visitante “italiana” en el Laboratorio de Ecología y Evolución

Durante este mes y hasta mediados del mes de abril tendremos a la investigadora Anna Nebot realizando una estancia en nuestro Laboratorio.
Anna Nebot en Cerdeña

Anna, está haciendo su Tesis doctoral en la Universita´ degli Studi di Cagliari (Cerdeña) dirigida por el Doctor Gianluigi Bacchetta y co-tutorizada por la Doctora Donatella Cogoni. En su trabajo de tesis doctoral está analizando el sistema de reproducción de varias especies de plantas endémicas de la Isla de Cerdeña.

La semana de los polinizadores

Hace siete años el Senado de los EE.UU. aprobó de manera unánime la designación de una semana, a celebrar durante el mes de junio, que denominaron como “Semana Nacional de los polinizadores”. Con ello pretendían dar un paso al frente para abordar, con gran valentía política, el tema urgente de la disminución de las poblaciones de polinizadores. Ya no resulta desconocido, para quien quiera estar informado, que estamos enfrentándonos a un problema de dimensiones desproporcionadas en lo que se refiere a la pérdida de polinizadores, también denominado colapso de polinización. Alrededor del 75% de los cultivos vegetales humanos requieren ser polinizados por insectos, principalmente abejas. Además, se estima que el valor económico de la polinización a nivel mundial en términos de cultivos para alimento humano oscila entre 45.000-100.000 millones de euros al año. Son cifras nada despreciables como para ignorarlas. Sin embargo, estamos asistiendo, con manifiesta impasibilidad, al declive de este ejercito de obreros medioambientales. Cerca de un tercio de las especies de abejorros, por ejemplo, se encuentran en peligro de extinción. El uso de pesticidas y herbicidas, la alteración y fragmentación de los ecosistemas o la propagación de enfermedades por la vía de introducción de especies exóticas forrajeras son algunas de las causas de este declive. Y una vez más, nuestros colegas del otro lado del Atlántico nos han tomado la delantera. Esta semana de los polinizadores que institucionalizó el Senado de EE.UU. ahora se ha convertido en una celebración internacional que busca mostrar a la sociedad los valiosos servicios ecosistémicos proporcionados por las abejas, mariposas, escarabajos y otros insectos, muchas aves, e incluso los murciélagos y otros mamíferos. Un dato interesante, que merece la pena subrayar cuando se habla de colapso de polinización es que actualmente existen más de 30.000 especies diferentes de abejas en el planeta. Estudios rigurosos que se han realizado a escala planetaria analizando la polinización de las principales plantas cultivadas han revelado que no son las abejas domésticas, sino las abejas silvestres las que polinizan con mayor eficacia estos cultivos. La pérdida de estas abejas silvestres, verdaderas responsables de la polinización de muchas especies de plantas, ya comenzó hace unas décadas. Su desaparición nos traerá muchos problemas, sin duda. La creciente preocupación social por los problemas con los polinizadores es un signo de progreso social. A estas alturas de la película ya debíamos de tener suficientemente claro que ignorar los problemas esperando que estallen sobre nosotros, sin posibilidad de retorno, no es el camino a seguir. El Secretario de Agricultura de los EE.UU. firma la proclamación de la semana de los polinizadores cada año y el presidente Obama se reúne con científicos que le mantienen al corriente de los avances en esta lucha. ¿Y en nuestro país? ¿Alguien sabe de alguna iniciativa similar? No será porque no hay buenos científicos dedicados a estudiar este problema… Por nuestra parte, en Divulgare, hemos preparado un pequeño vídeo para explicar a los más peques qué es eso de la polinización. A ver si sirve para que algunos de estos peques lo transmitan a sus mayores…