¿Le importa a tu cerebro lo que comes?

La evolución del cerebro es una de las áreas de investigación más interesantes debido a la fascinación que sentimos hacia el funcionamiento de ese centro de control del cuerpo. Entender cómo funciona y cómo ha evolucionado el cerebro en otras especies animales nos ha ayudado a los humanos a comprender un poco más la estructura de nuestro cerebro y por qué hace lo que hace. Los estudios con cerebros de murciélagos no son una excepción. Aquí presentamos un resumen de los principales resultados de una investigación de nuestro grupo que será publicada en Journal of Evolutionary Biology, donde analizamos cómo pudo haber evolucionado el cerebro en un grupo de murciélagos del Nuevo Mundo en función de un grupo de factores relacionados con la ecología de estos mamíferos voladores. En este estudio internacional colaboraron los investigadores Carlos A. Mancina, del Instituto de Ecología y Sistemática de Cuba (IES) y José J. Flores-Martínez, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (IBUNAM).

En muchas culturas a los niños pequeños se les dice que deben comer pescado porque de esa forma van a desarrollar una buena memoria. ¿Hasta qué punto es cierto que lo que comemos influye en nuestro cerebro? Al menos en un marco evolutivo, el tipo de dieta parece influir en el tamaño del cerebro. Durante más de 40 años varios estudios han relacionado el tamaño del cerebro en murciélagos con el tipo de dieta. Y esto se ha hecho con los murciélagos de la familia Phyllostomidae que, como hemos comentado en otro post de este blog, incluye especies insectívoras, carnívoras, hematófagas, nectarívoras y frugívoras. Todas las evidencias indican que durante los 37 millones de años que lleva evolucionando esta familia, las especies que se alimentan fundamentalmente de frutos han desarrollado cerebros comparativamente mayores que las especies que consumen cualquier otro tipo de alimento.murcis_diet_brain_web_resolution_divulgare

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Estrategias adaptativas: Hipótesis de la “Alarma contra ladrones”.

Si me comes, quedarás luminiscente y él te detectará más fácilmente.

La bioluminiscencia es un fenómeno natural que se puede observar en todas las dimensiones oceánicas. Consiste en la emisión de luz visible por determinados organismos como consecuencia de unas reacciones químicas. Hoy en día sabemos que este fenómeno ha evolucionado de manera independiente en muchos grupos de organismos diferentes – desde las bacterias hasta los peces- para influir poderosamente en la conducta de muchos habitantes de los océanos y en la dinámica de los ecosistemas. De hecho, la bioluminiscencia es una de las principales fuentes de luz en los océanos del mundo.

El árbol de la vida bioluminiscente: En este árbol filogenético se muestra la presencia de organismos bioluminiscentes marinos (en color azul) y terrestres (en color verde). Las letras que aparecen en el margen derecho indican los tipos de pigmentos que generan la luminiscencia (tomado de Haddock et al. (2010). Annu. Rev. Mar. Sci. 2:443-493).

Este fenómeno es producido por la reacción química de oxidación de una proteina denominada Luciferina. Esta reacción está catalizada por la enzima Luciferasa. La oxidación de de esta proteina genera la luz bioluminiscente.
Sabemos cómo se produce la bioluminiscencia, pero ¿cual es su función en la naturaleza?
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