Prestige: ¿Qué hemos aprendido desde entonces?

El 13 de noviembre de 2002, durante una tormenta, el petrolero monocasco Prestige se accidentó frente a la Costa da Morte, en el noroeste de España. Transitaba cargado con 77.000 toneladas de fuel. Tras varios días de maniobras para rescatarlo y/o alejarlo de la costa gallega, se acabó hundiendo a unos 250 km de la costa, en el epicentro de una de las áreas marisqueras y pesqueras más productivas del planeta. El vertido de la carga causó una de las catástrofes medioambientales y económicas más grandes de la historia de la navegación.

La salud de nuestros océanos from Divulgare on Vimeo.

Este desafortunado incidente, sin embargo, sirvió para que expertos en la materia y otros técnicos que todavía no lo eran, se pusieran a trabajar y fueran acumulando experiencia en la lucha contra la contaminación marina.

Un ejemplo de este esfuerzo, y de los logros que se pueden conseguir cuando se arrima el hombro, lo constituye la serie de proyectos europeos Arcopol en la que desde Divulgare venimos aportando nuestro granito de arena tratando de mostrar a la sociedad los avances que hacen los técnicos en esta lucha. El objetivo de los proyectos Arcopol es mejorar la seguridad marítima en el espacio atlántico y reforzar la protección de las regiones costeras frente a la contaminación marítima.

Ahora podemos decir que, en lo que respecta a la parte técnica al menos, tenemos mucho más claras las metodologías de trabajo y los protocolos de actuación que hace unos años. Son los frutos, amargos, de un desastre, pero frutos en definitiva.

How to act in case of a chemical spill? from Divulgare on Vimeo.

 

En el canal de vídeos de Arcopol podéis ver una parte del trabajo realizado en este proyecto internacional.

Por supuesto que no debemos de olvidar, pero que al menos estas catástrofes nos sirvan para generar conocimiento y construir un futuro cada vez más digno.

 

 

Vertidos marinos: Trabajando juntos para proteger el mar

Basta salir a dar un paseo para darse cuenta de que hemos construido un mundo complejo. Los humanos hemos colonizado todo el planeta con todo lo que ello implica. Las necesidades, justificadas o no, que tenemos, implican una internacionalización de nuestras relaciones vecinales de una manera históricamente nunca vista. Hablar de globalización es una realidad contemporánea. Dejando al margen los numerosos debates socio-políticos y ecológicos acerca de lo que esto supone para el planeta, y por extensión, para nosotros mismos como especie, surgen nuevos problemas a los que hay que dar nuevas soluciones.

Ejercicio_Arousa_18_Junio_2014___operaciones_en_costa

Hace poco hemos vivido en España las consecuencias de esta internacionalización con el ébola. Una enfermedad causada por un virus que fue descrito por primera vez en la República Democrática del Congo en 1976, y que ha acabado cruzando nuestras fronteras.

Sin entrar en el debate político y judicial que parece inevitable, lo cierto es que este suceso ha traído a los telediarios una palabra que no ha dejado de repetirse. Protocolo.

Y es que es un término que estará cada vez más frecuente en nuestras complejas vidas. Porque cuanto más somos, y más cosas hacemos, más importante es que sepamos organizarnos para realizar ciertas tareas. Los protocolos de actuación son por lo general unas guías creadas por expertos para saber reaccionar ante determinadas situaciones complejas sin necesidad de improvisar. Eso por supuesto requiere una gran labor previa de investigación, coordinación, análisis, desarrollo, ensayos, etc. Estas situaciones complejas pueden haber tenido ya lugar, creándose un protocolo, a posteriori, para evitar cometer los mismos errores, o ser situaciones complejas que se cálcula pueden llegar a ocurrir, necesitando pues contar con un protocolo de actuación que contemple medidas en dicho escenario.

Dentro de estas situaciones complejas es difícil imaginar una más crítica que un vertido marítimo accidental. Este tipo de accidentes, por desgracia, frecuentemente de grandes dimensiones y enormes consecuencias, son una realidad para la que hay que estar preparados.

Aquí en España ya hemos conocido de primera mano lo complejo que es responder con eficiencia a un accidente de este tipo sin un protocolo definido de actuación. Accidentes que no son singulares a nivel planetario, puesto que estos sucesos se repiten por todo el planeta con relativa frecuencia, con mayor o menor gravedad.

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El entrenamiento como base del éxito

Cuando tiene lugar un vertido marino, la rapidez en la respuesta es determinante. La destreza y organización de los equipos de respuesta, son fundamentales para el éxito de la misma. Pero esa destreza … no es innata. Hay que entrenarla. De la misma manera que en el ámbito deportivo está perfectamente asumido que el camino al éxito pasa por un programa de entrenamiento detallado en el que se buscan los puntos débiles para tratar de mejorarlos y se refuerzan las fortalezas, en cualquier disciplina profesional hay que dedicar tiempo al entrenamiento de base, pues es la única manera de ir creciendo mental y profesionalmente.

El plan territorial de contingencias por contaminación marina accidental de Galicia (plan CAMGAL) contempla numerosos protocolos e implica a distintos grupos de actuación para hacer frente a los casos de vertidos accidentales que tengan lugar en nuestras costas. Es fundamental que todos ellos estén suficientemente testados en escenarios simulados para que, llegado el momento de afrontar los casos reales, la respuesta sea ágil y efectiva.

En este vídeo se muestra el desarrollo de uno de los ejercicios prácticos de entrenamiento que se suelen realizar en el marco de este Plan Camgal.

Un día de ejercicio, mucho tiempo de entrenamiento from Divulgare on Vimeo.

Cuanto mejor entrenados estemos, mayores posibilidades de éxito tendremos, sin duda, ante un episodio de contaminación accidental. ¡Merece la pena hacer uso y entrenar los avances tecnológicos y logísticos que tenemos!